miércoles, 27 de noviembre de 2013

Temperatura corporal, actividad y perfiles de melatonina en adultos con trastorno por déficit de atención con hiperactividad y sueño retrasado: un estudio de control de casos

J Sleep Res. 2013 Dec; 22(6):607-616. doi: 10.1111/jsr.12075. Epub 2013 Aug 16.

Fuente

PsyQ Expertise Center Adult ADHD, The Hague, The Netherlands.

Resumen

Las personas adultas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad suelen presentar patrones de sueño-vigilia irregulares y sueño retardado, pero los mecanismos que explican estos problemas aún se desconocen. El presente estudio de control de casos intentó averiguar si se presentan anormalidades en los ritmos circadianos que puedan explicar estos problemas de sueño en escenarios considerados naturales, como el hogar. Los autores incluyeron a 12 pacientes con trastorno por déficit de atención con hiperactividad y con síndrome de sueño retardado que desconocían el tratamiento farmacológico al que estaban siendo sometidos y otros 12 sujetos control apareados que no presentaban problemas de salud. Se estudiaron las asociaciones entre los ritmos de sueño/vigilia en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y los parámetros circadianos (es decir, las concentraciones de melatonina en la saliva, la temperatura corporal interna/central, y los patrones de actividad) de los pacientes y de los sujetos control durante cinco días y cinco noches consecutivas. Los hábitos cotidianos anteriores a la hora de acostarse (daily bedtimes) mostraron más variaciones en el grupo de los pacientes, en comparación con lo observado en los sujetos control (F = 8.19, P < 0.001), pero los perfiles de melatonina resultaron igualmente estables a nivel individual. El inicio de (producción de) melatonina con luz tenue (dim-light melatonin onset) se presentó aproximadamente una hora y media más tarde en el grupo de pacientes (U = 771, Z = -4.63, P < 0.001). El grupo de pacientes durmió aproximadamente una hora menos en las noches anteriores a los días laborales, comparados con los sujetos control (F = 11.21, P = 0.002). El intervalo entre el inicio de (producción de) melatonina con luz tenue y el inicio del sueño fue, en promedio, una hora más extenso en los pacientes, en comparación con los sujetos control (U = 1117, Z = -2.62, P = 0.009). Este intervalo fue aún más largo en los pacientes que mostraban un cronotipo extremadamente nocturno. La melatonina, la actividad y las temperaturas corporales se retrasaron comparativamente en el grupo de los pacientes. Se observaron temperaturas generales menores en los pacientes que en los sujetos control. Las dificultades al inicio del sueño mostraron una correlación con un mayor gradiente de temperatura distal-proximal (DPG; es decir, manos más frías, r(2)  = -0.32, P = 0.028) en el grupo de los pacientes. La variabilidad observada cada día en cuanto a los hábitos cotidianos anteriores a la hora de acostarse en los individuos con trastorno por déficit de atención con hiperactividad y con síndrome de la fase del sueño retrasada no se vio reflejada en sus perfiles de melatonina. Los patrones de sueño-vigilia irregulares y el sueño retrasado en personas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad y con síndrome de la fase del sueño retrasada muestran una asociación con retrasos y anormalidad en la regulación de las temperaturas corporal interna/central y la temperatura cutánea.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Para bajar de peso pero mantenerlo, lo mejor es...

Resumen en español del artículo "Relación entre las dietas con alto o bajo contenido proteico y con alto o bajo índice glucémico y el mantenimiento de la pérdida de peso", del doctor Arne Astrup y su equipo de colaboradores en el Departamento de Nutrición Humana/Prevención y Tratamiento de la Obesidad y el Apetito de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad de Copenhague, Dinamarca.
(Artículo completo publicado en inglés en la revista New England Journal of Medicine, 25 de noviembre del 2010, vol. 363, no. 22, pp. 2102-2113.) (Resumen en inglés publicado en http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21105792)

Antecedentes. Los estudios sobre las dietas para el control de peso que incluyen un alto contenido de proteínas o un bajo índice glucémico han llegado a distintas conclusiones, quizá debido al hecho de que no tienen suficiente poder metodológico.
Métodos. Para el estudio, se registró a adultos con sobrepeso provenientes de ocho países europeos que habían perdido al menos 8 por ciento de su peso corporal inicial con una dieta baja en calorías de 3.3 MJ (800 kcal). Los participantes se asignaron aleatoriamente, a través de un diseño factorial dos por dos, a una de las cinco dietas ad libitum, a fin de evitar subir nuevamente de peso durante un periodo de 26 semanas: una dieta baja en proteínas con bajo índice glucémico, una dieta baja en proteínas con alto índice glucémico, una dieta alta en proteínas con bajo índice glucémico, una dieta alta en proteínas con alto índice glucémico y un grupo control.
Resultados. Se supervisó a un total de 1,209 adultos (edad promedio: 41 años; índice de masa corporal [el peso en kilogramos dividido entre el cuadrado de la estatura en metros]: 34), 938 de los cuales comenzaron la fase que incluía la dieta con bajas calorías del estudio. Un total de 773 participantes de los que completaron esa fase se asignaron al azar a una de las cinco dietas de mantenimiento; 548 completaron el procedimiento de intervención (71%). Del estudio se descartó a una cantidad menor de quienes formaron parte del grupo con una dieta alta en proteínas y bajo índice glucémico que quienes estuvieron en el grupo con dieta alta en proteínas y alto índice glucémico (26.4% y 25.6%, respectivamente, contra 37.4%; P=0.02 y P=0.01, para las comparaciones respectivas). La pérdida de peso promedio inicial obtenida con la dieta baja en calorías fue de 11.0 kg. Al analizar a los participantes que estuvieron hasta el final del estudio, observamos que únicamente el grupo con dieta baja en proteínas y alto índice glucémico mostró posteriormente un nuevo aumento significativo en el peso (1.67 kg; 95% intervalo de confianza [IC], 0.48 a 2.87). En un análisis de intención de tratamiento (ITT, en inglés), la nueva ganancia de peso fue de 0.93 kg menos (95% IC, 0.31 a 1.55) en los grupos asignados a una dieta alta en proteínas que en los asignados a una dieta baja en proteínas (P=0.003) y de 0.95 kg menos (95% IC, 0.33 a 1.57) en los grupos asignados a una dieta con bajo índice glucémico que en los asignados a una dieta con alto índice glucémico (P=0.003). El análisis en el que participaron quienes sí finalizaron el tratamiento generó resultados similares. Los grupos no mostraron diferencias significativas en cuanto a los eventos adversos relacionados con la dieta.
Conclusiones. En este amplio estudio realizado en Europa, un aumento ligero en el contenido de proteínas y una reducción también ligera en el índice glucémico generó una mejoría en cuanto a la participación hasta el final del estudio y en cuanto al mantenimiento de la pérdida de peso.